lunes, 29 de marzo de 2010

Conclusiones

En los inicios, la Comunicación Política en las campañas electorales, se basaba en mítines políticos en espacios públicos de los diferentes pueblos y ciudades del país, donde hacían discursos atacando al opositor y promesas populistas, unos en mayor grado que otros. Desde Jaime Roldós, la Televisión ha sido el medio más utilizado para publicitar las campañas políticas. La radio y la prensa escrita, también jugaban un papel importante. Perifoneo, afiches y volanteo cubrían las ciudades en épocas electorales hasta mediados de los 90, siendo el perifoneo y el volanteó utilizados especialmente en ciudades pequeñas. Las vallas publicitarias comenzaron a reemplazar a los afiches que pegaban en las fachadas porque la ley electoral lo prohibió. En las elecciones del 2003 se empezó a utilizar medios electrónicos como el mailing. Hasta la época de Gutiérrez, no hubo control estricto de gasto electoral, por lo que los candidatos recurrían a grandes grupos económicos para financiar sus campañas que constaban en regalar camisetas, gorras, etc., en pueblos y ciudades pequeñas. Las visita puerta a puerta a mercados, plazas u sectores marginales, también ha sido una manera de comunicar y tomar contacto con los electores sobretodo del pueblo llano.

Los debates presidenciales, que muchas veces han definido las elecciones, han sido realizados en sets de televisión y organizados por la asociación de canales o gremios. El impacto que estos han tenido se da por el efecto de la televisión.

La Comunicación Política, una vez en el cargo, se ha basado en discursos que desacreditan a los gobiernos anteriores. Para la comunicación con los gobernados han utilizado los medios masivos a través de cadenas nacionales, entrevistas e intervenciones en actos públicos políticos y oficiales.
En general podemos decir que desde que el Ecuador retornó a la democracia hasta las elecciones del 2003, no ha habido muchos cambios respecto a la Comunicación Política, ya sea en el ámbito electoral o desde el ejercicio del poder. Con excepción de los medios electrónicos que cobraron importancia como medio publicitario a partir del año 2000.

Campañas basada en discursos populistas con propuestas demagógicas, transmitidas en medios de comunicación masiva tradicionales sin mayor planificación ni políticas de Estado y sin visión de futuro, han caracterizado nuestro proceso democrático duramente criticado, lo cual ha generado inestabilidad política y poca credibilidad en sus partidos y líderes.
¡Queda un duro trabajo para los furos Comunicadores Políticos!

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